Red de Redes comunicadoras analiza desafíos y estrategias futuras

Suecia Méndez

El continente latinoamericano es la única región del mundo en que las redes trabajan en red, es decir, donde existe lo que se ha denominado una "red de redes" compuesta por diferentes organizaciones del área que se dedican a la comunicación audiovisual, como parte de la política de WACC de promover proyectos de trabajo articulados, lo cual quedó manifiesto en un amplio debate sobre este tema, dirigido por María Elena Hermosilla y Rolando Pérez, Presidenta y Vice-Presidente de WACC para América Latina, respectivamente, que tuvo lugar en el marco del 3er Congreso de la organización.

Rolando Perez. Photo: Sean Hawkey 
  

Rolando Perez

Durante el foro de análisis y reflexión se hizo referencia al G-8, una red surgida en diciembre de 1994 que agrupa a diversas instituciones, con el objetivo fundamental de establecer una orientada coordinación en el terreno de la formación y el entrenamiento, cuya primera actividad pública fue el Festival de Radioapasionados y Televisionarios que tuvo lugar en Quito en 1995, reuniendo a centenares de comunicadores de todos los países del continente. Desde entonces el trabajo se intensificó, constituyéndose así como una ONG con sede en Quito que busca incansablemente una efectiva democratización de las comunicaciones.

En su presentación introductoria a la discusión, Hermosilla analizó los cambios fundamentales ocurridos en la región durante la segunda mitad de la década del noventa -período en que surge el G-8- destacando la sobrevivencia y afianzamiento de incipientes procesos democráticos, el incremento de la pobreza entre los sectores más desfavorecidos, la profundización de la brecha creada entre los "info-ricos" e "info-pobres" debido a la tenencia o no de acceso a Internet, la existencia aún de la exclusión hacia los grupos indígenas y otros sectores sociales en los medios y el desarrollo de una marcada latinoamericanización en la cultura, como resultado de las constantes migraciones que han promovido un mayor y espontáneo flujo cultural en el continente.

"Los medios de comunicación deben denunciar los procesos de corrupción de los gobiernos", afirmó Hermosilla, quien es investigadora y comunicadora chilena, al referirse a la situación que enfrentan los medios alternativos, educativos, populares y de otro tipo que luchan por la subsistencia.
Más adelante, el peruano Rolando Pérez destacó algunos aspectos del documento Libertad de Antena, que recoge las preocupaciones del G-8 acerca de la propiedad de los medios y su democratización, a la vez que pretende divulgar una detallada información sobre las necesidades de los medios comunitarios y las posibilidades de realizar cambios en las legislaciones en los diferentes países.

De igual modo, con el objetivo de dinamizar el trabajo de la red, los participantes en el debate expusieron múltiples sugerencias para el futuro de la organización, enfatizando la importancia de apoyar la formación de comunicadores, trabajar con los grupos regionales, intercambiar experiencias y fortalecerse a los niveles naciona y regional, entre otros.

El G-8, que se encuentra inmerso en un proceso de recuperación y fortalecimiento luego de un período de parálisis, promete dar grandes frutos en un futuro no muy lejano. Ser red de redes ha sido su mayor desafío y su labor continúa a pesar de las adversidades para seguir siendo así un vocero de la palabra y la imagen de los más necesitados de América Latina.

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