Dafne Sabanes Plou
América Latina es el continente donde han crecido más los usuarios de Internet en los últimos años. Su número aumentó 14 veces entre 1995 y 1999, pero no obstante se trata de una cifra pequeña comparada a la cantidad de población que está todavía alejada de estos avances tecnológicos. Sólo un 3,5% de los latinoamericanos es usuaria de Internet. Este artículo expone el argumento que para una comunicación democrática y un libre intercambio de información, Internet debe ser un sistema abierto, donde los lenguajes y protocolos permiten la intercomunicación entre sistemas diversos, universales y de dominio público.
El país que más internautas tiene en la región latinoamericana es Brasil, con 6,7 millones, de acuerdo con el NEC Research Institute que atribuye el 43% de los usuarios de la gran red a Estados Unidos, seguidos por Japón, Gran Bretaña, Canadá y Australia. En algunos países latinoamericanos, como México y Argentina, el 33% de los usuarios son mujeres y en la mayoría de los países, el 70% son jóvenes menores de 30 años, que utilizan a Internet para navegar por sitios insólitos, buscar buena música y pasar horas conectados participando de ‘chats’ sobre los temas más diversos.
La cifra de población conectada a Internet es muy magra si se tiene en cuenta que el 99% de los latinoamericanos escucha radio y el 86,5% tiene un televisor en su casa. Los canales de televisión por cable, con casi 70 señales, ya alcanzan al 12% de los hogares y las empresas de Direct TV, televisión satelital, abrieron oficinas en 20 países en la región. América Latina ocupa un lugar importante en la mira de las grandes corporaciones de la comunicación, tanto transnacionales como regionales, que hacen inversiones millonarias para captar más público, más publicidad y más consumo . A nadie le escapa la importancia del mercado latinoamericano desde el momento en que la CNN decidió montar un servicio de informaciones en castellano durante las 24 hs, o que el diario español El País se publica simultáneamente en varias capitales de la región y el italiano Corrieri de la Sera se distribuye gratuitamente a diario junto a otros periódicos de renombre en el continente.
En la actualidad se han logrado avances tecnológicos fundamentales en materia de flujo de información y la comunicación, en los cuales Internet cumple un rol importante y que hace que ya este medio no pueda ser soslayado. La primera cuestión ligada a estos avances está en el hecho de que, si bien es más la información que se produce anualmente en el mundo, es cada vez menos la que se publica en soporte papel. Según datos de Alfons Cornella, de la revista virtual Infonomía , sólo un 0.003% del total de la información que se produce anualmente en el mundo se hace sobre papel. El resto está almacenada de manera digital. Es más, la mayoría de la información ya nace en formato digital y permanece en él. Anualmente, los 250 millones de usuarios de Internet envían unos 600.000 millones de correos electrónicos, mientras que ya son cerca de 800 millones las páginas en la web y 4 millones los sitios a los que se puede acceder, aunque todavía el 86% de los documentos publicados está en inglés.
Una segunda cuestión es que Internet rápidamente ha evolucionado como transmisora de sonido e imágenes, ofreciendo excelentes posibilidades para la radio y la televisión. Hace unos años el conocido semiólogo Umberto Ecco había señalado que con Internet se recuperaba el uso de la escritura y de la lectura. Ahora, uno de los directores del servicio radial internacional de la BBC Londres declara que la recepción de emisiones radiales por Internet es notablemente mejor que por onda corta. Además de las radios comerciales, ya hay radios comunitarias e independientes en América Latina que transmiten en el ciberespacio, con buena recepción por parte de sus oyentes dispersos en el resto de la región o del mundo.
El crecimiento de la conexión a Internet en América Latina es significativo, como ya lo señalamos, pero lo que más debería interesar es la promoción del acceso universal a este nuevo medio interactivo, que ofrece rápidos adelantos y que ya es sin duda una herramienta de trabajo para millones de personas. Junto a los avances tecnológicos, entonces, sería importante que los gobiernos y las iniciativas de la sociedad civil favorecieran el acceso a Internet como manera de cerrar la brecha entre los que poseen información y los que no, porque si esta brecha se profundiza se ahondarán las desigualdades sociales, y también animar una nueva modalidad de trabajo y de obtención de conocimientos, como es el trabajo en red, donde los participantes se constituyen en sujetos de comunicación y de manera horizontal comparten ideas, debaten, planifican, y toman decisiones basadas en los consensos logrados.
En algunos países, como Argentina, los gobiernos han comenzado a interesarse por crear vínculos importantes con el uso de Internet en el campo educativo. En Argentina se creó el sitio www.educ.ar con el fin de conectar a todas las escuelas públicas del país, para favorecer el intercambio de conocimientos y el trabajo en equipo entre alumnos de distintas regiones. El proyecto involucra instalar una computadora, al menos, en cada escuela, con acceso telefónico o vía satélite allí donde sea necesario, además de brindar créditos especiales, con intereses bajos y financiamiento en cuotas, para que los docentes puedan comprar su propio equipo de computación. Ya comenzaron a desarrollarse experiencias piloto que han dado resultados satisfactorios.
También algunas organizaciones de la sociedad civil están trabajando en proyectos que permitan desarrollar la comunicación por Internet en pueblos de interior para favorecer el comercio electrónico y el desarrollo de la comunidad. Si bien se trata de experiencias incipientes, existe entusiasmo porque se estiman buenos resultados.
El fortalecimiento del trabajo en red
A comienzos de la década del 90 comenzaron a florecer en toda la región las redes de comunicación electrónicas que vincularon a activistas sociales, académicos, miembros de organizaciones no gubernamentales y de agrupaciones con intereses diversos. Estas redes, que se manejaban por listas de distribución electrónicas, aunaron sus esfuerzos en torno a temas globales, que de una manera u otra influían en las decisiones que los gobiernos y las organizaciones tomaban dentro de los países. Así, los primeros esfuerzos de comunicación electrónica se gestaron alrededor de las grandes conferencias mundiales convocadas por la Organización de Naciones Unidas en los primeros años de la década.
La experiencia de la Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente, en 1992, y el Foro de Organizaciones Gubernamentales que se desarrolló sobre el tema fue un impulso importante a toda esta labor. Fueron miles los militantes de los grupos ecologistas y ambientalistas que se vincularon a través de las redes electrónicas y organizaron su presencia en la Eco 92, para dar a conocer durante el transcurso de este evento toda la información necesaria para que los activistas locales presionaran sobre sus gobiernos y la opinión pública con el fin de obtener la firma de acuerdos que tuvieran en cuenta el futuro del mundo y previnieran una catástrofe ambiental.
El modelo de comunicación electrónica logrado en esta conferencia fue seguido con éxito en la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos (1993), la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo (1994), la Cumbre Social (1995) y la IV Conferencia Mundial de la Mujer, también en 1995. Fueron muchas las organizaciones, grupos y personas que en América Latina se conectaron a estas discusiones globales y, debido a los resultados positivos obtenidos, continuaron hacia el fin de la década participando activamente, ya no sólo en las listas de discusión sino ampliando la presencia a través de sitios en Internet, páginas web, publicaciones virtuales, agencias de noticias y transmisiones radiales en el ciberespacio. Debido a este impulso, son también miles las personas que diariamente participan de iniciativas como las de ‘Diálogo 2000’, por la condonación de la deuda externa, del ‘Grito de los Excluidos’, en la lucha por la justicia social, o de otros movimientos locales que sirven de apoyo a iniciativas de la sociedad civil en cada país.
Podría decirse que el aspecto comercial de Internet recién cobró auge en los últimos años de la década, y si bien en la actualidad ocupa un lugar importante en los intereses de los navegantes y la presencia de empresas locales e internacionales con información en castellano en la web crece a diario, los movimientos y las organizaciones sociales continúan teniendo un espacio interesante en el trabajo que se gesta a diario en la red.
El valor del trabajo en red
Una de las contribuciones importantes de la comunicación electrónica es, sin duda, la posibilidad de trabajar en red, a bajo costo y con fluidez, aunando los esfuerzos de personas y movimientos de distintas partes del mundo con el fin de instalar una suerte de ciudadanía global capaz de opinar y actuar ante cuestiones políticas, económicas y sociales que hacen a los derechos y al bienestar de todas las personas. En este nuevo ejercicio de la ciudadanía ‘transnacionalizada’, ya nadie quiere dejar las grandes decisiones en manos de unos pocos países privilegiados ni de los jerarcas de la banca mundial. Los esfuerzos de la sociedad civil son importantes y han obtenido logros interesantes en los últimos tiempos.
En 1993, el Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (PARM-APC) decidió dar un impulso especial al trabajo de las redes electrónicas de mujeres en América Latina. Ya en aquel momento esta región demostraba tener más facilidades de conectividad que otras regiones del Sur, y además en ese momento ya funcionaban varios nodos miembros de APC en la región. El PARM en América Latina se inició con dos objetivos primordiales. En primer lugar, demostrar que la comunicación electrónica no sólo sirve para el intercambio de información sino que también introduce el trabajo en red dentro de los movimientos y organizaciones, hecho que contribuye al fortalecimiento organizativo y político de las mismas. Segundo, que Internet y el ciberespacio constituyen un lugar para la intervención estratégica del movimiento de mujeres, y que quedar afuera de este ámbito implicaba también quedar al margen del avance de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
Al adueñarse de estas nuevas tecnologías, las mujeres adquieren la capacidad de manejar herramientas que las ayudan a superar las desigualdades en el campo de la tecnología de la información. Además, la participación de las mujeres en estas redes electrónicas, significa acceso a la información y a canales de intercambio, que son herramientas fundamentales en toda comunicación democrática. De esta manera, el PARM comenzó a promover la necesidad de que el movimiento de mujeres tome la bandera de la democratización de las comunicaciones, entendiendo que democracia también es incidir y participar en la toma de decisiones.
Teniendo en cuenta la escasa conectividad a Internet que existía en ese momento en la región, el PARM favoreció el trabajo de multiplicadores de la información, ya fueran organizaciones, movimientos o personas, que de muchas maneras dieron a conocer los principales temas de discusión y la evolución del debate, permitiendo un intercambio constante de ideas, perspectivas y programas de trabajo. Durante esta primer etapa fue muy importante crear conciencia sobre el peso estratégico de estas nuevas herramientas y mostrar su potencialidad. Colaboraron mujeres periodistas, técnicas y capacitadoras. En la capacitación, el objetivo no fue sólo enseñar como utilizar las herramientas Internet sino también delinear estrategias de comunicación para evitar la carga de información innecesaria y multiplicar la circulación de estos intercambios. También se capacitó con perspectiva de género, buscando el fortalecimiento de las mujeres y de sus grupos y movimientos.
En el plano de las políticas de comunicación, el PARM buscó constituirse en un referente para el movimiento de mujeres, con el fin también de contribuir con una perspectiva de género a la discusión sobre comunicaciones en los foros internacionales. Así, este programa de mujeres, en el plano internacional, pero con la participación de las latinoamericanas, contribuyó para la redacción de la Sección J de la Plataforma de Acción de Beijing, referida al tema de las mujeres y los medios de comunicación social. Las ideas y lineamientos se debatieron ampliamente por listas de discusión electrónicas hasta llegar a la propuesta final que se llevó al Foro de ONGs, en Beijing. Es en base a esta Sección J que el movimiento de mujeres puede exigir a los gobiernos, a las empresas de comunicación y a la sociedad que revean y cambien sustancialmente las modalidades de comunicación que tratan de manera desigual a las mujeres y no reflejan su avance y su contribución en la sociedad actual.
Internet en las radios comunitarias e independientes
Son varias las experiencias de radios comunitarias e independientes que están utilizando Internet para su labor cotidiana y para sus transmisiones. Las radios afiliadas a la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) se conectan a Internet para recibir la información diaria de la Agencia Púlsar, que con sus boletines mantiene al día la información que atañe a los latinoamericanos desde una perspectiva propia, fuera de la influencia de las grandes agencias noticiosas que emiten sus mensajes desde los centros del poder. Con corresponsales en los distintos países y la contribución de boletines temáticos referidos a temas ecológicos, derechos indígenas o derechos de la mujer, entre otros, esta agencia cubre un aspecto de la información regional adaptada a los intereses de la comunidad local. También es interesante que, muchas veces, la comunidad local se convierte en productora de noticias y esto hace más interesante el flujo de información.
Las radios afiliadas a AMARC también trabajan en red, llevando adelante sus objetivos y luchas por la democratización de las comunicaciones en toda la región. Este trabajo en red ha fortalecido a la organización y le ha permitido actuar con más peso a la hora de defender los derechos de las pequeñas radios comunitarias ante medidas gubernamentales o presiones empresariales que coartan el derecho a comunicar y la libertad de expresión. En más de una oportunidad, este esfuerzo internacional impidió el cierre de algunas radios, la incautación de equipos o el encarcelamiento de los responsables. El trabajo en red también ha dado lugar a instancias de capacitación y a pensar en la gestión social de la tecnología, alejada de las imposiciones de un mercado que se renueva constantemente y que tiene como meta incentivar el consumo. Las radios han aprendido a apropiarse de la tecnología, aún de la tecnología digital, para gerenciar la tarea de acuerdo con sus propias metas y objetivos.
Una experiencia interesante en el uso de Internet por parte de una radio independiente es la que lleva adelante la radio ‘Ondas Azuayas’, de la ciudad de Cuenca, en Ecuador. Esta radio, que fue fundada en 1948 y pertenece a una familia local, ha sabido utilizar las nuevas tecnologías de la comunicación para llegar a una audiencia lejana, la de los migrantes ecuatorianos que dejan el país de a miles empujados por la grave crisis económica. Su director, Gustavo Cardoso, señala que en el 2000 salieron de Cuenca unas 2500 personas por mes buscando nuevos horizontes en el extranjero. Estas personas desean seguir conectadas a sus familias y amigos y con la vida de su ciudad y región. Por ello, en Cuenca han surgido decenas de cabinas públicas con conexión a Internet para que las familias se comuniquen con asiduidad y esta radio local optó por transmitir su programación también por su página web para que los ecuatorianos en el exterior puedan seguir informados de los acontecimientos y la vida cotidiana en su país. ‘Uno de los importantes nexos que los migrantes ecuatorianos mantienen con su patria es el Internet, y en nuestra radio aspiramos a incrementar nuestra audiencia e influir positivamente en este importante segmento que tiene una creciente influencia en la economía, la política y el comportamiento social del Ecuador’, señala Cardoso.
La información ecuménica también navega por la gran red
Desde 1995, la Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC) utiliza Internet para enviar despachos diarios sobre la vida de las iglesias en la región, su participación en el diálogo ecuménico y en los movimientos sociales y la manera en que los cristianos se comprometen con la realidad de sus países en todo el continente.
La Agencia ALC nació del esfuerzo mancomunado del Consejo Latinoamericano de Iglesias, Luteranos en Comunicación y la Región América Latina de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana. En la actualidad, con despachos en castellano y portugués llega a más de mil receptores en toda la región. Muchos de ellos son multiplicadores de la información porque la utilizan en sus radios, boletines informativos, revistas y publicaciones y a la vez, se convierten en emisores porque hacen llegar la información local para que desde las oficinas de ALC los editores la produzcan y reenvíen a la lista de receptores.
El tipo de información que transmite la Agencia ALC rara vez llega por las agencias internacionales de noticias. Para las iglesias latinoamericanas, sus líderes y los grupos y personas que integran el vasto movimiento ecuménico en la región, es de sumo interés recibir esta información directa, que permite conocer mejor la realidad religiosa del continente y la inserción de los cristianos en los movimientos sociales que en este momento defienden los intereses de los pueblos, por sobre los dictámenes de las corporaciones, la banca internacional y el mercado.
El fenómeno de las cabinas públicas
En las calles céntricas de cualquier ciudad latinoamericana, y en especial en las zonas cercanas a las universidades o centros de estudios, pueden encontrarse cabinas públicas que a bajo costo ofrecen la posibilidad de navegar por Internet, buscar documentos, investigar, participar de los ‘chats’ y enviar correos electrónicos. Como en el caso de Cuenca, ya no son sólo los jóvenes sus clientes habituales, sino que es común ver a personas mayores comunicándose con sus familiares en el exterior o también familiarizándose con las novedades que ofrece la red.
Pero en algunos países, han comenzado a instalarse cabinas públicas que no tienen un mero interés comercial, sino que son parte de proyectos de desarrollo comunitario de mayor envergadura. En el barrio de Bosa, en la zona séptima de la ciudad de Bogotá, en Colombia, existe una Unidad Internet Barrial (UIB), a cargo de la Fundación Kerigma, que involucra a organizaciones barriales con el fin de mejorar la calidad de vida en la zona y proveer a los miembros de estas organizaciones de oportunidades para la capacitación y el intercambio con personas que trabajan en una misma área de interés. También el trabajo en las UIB ha intensificado y enriquecido las expectativas alrededor de las nuevas tecnologías, comprobándose que las prácticas comunicativas en el barrio han cambiado en la medida en que se valora la información, sus usos y la réplica de esta en el desarrollo de otros individuos. También los capacitadores y líderes grupales han comprobado que sus roles al interior de la institución se han visto potenciados con el uso de las nuevas tecnologías y han podido desarrollar aún más sus capacidades.
El desarrollo de Internet ofrece, sin dudas, múltiples facetas y oportunidades. Por supuesto que están los intereses de las grandes corporaciones que desean convertir a Internet en un espacio más a su servicio, promulgando, por ejemplo, leyes que favorezcan la apropiación y la capitalización de la información, o sea leyes referidas a la extensión de los derechos de propiedad intelectual más allá de los límites sensatos y a la creación de un entorno digital seguro y fiable para la expansión de los negocios. Otra opción sería la de considerar a Internet como la base de una nueva economía, dominada por un pensamiento único capaz de influir en el diseño del mapa y los códigos de circulación de las futuras autopistas de la información y el conocimiento. Se corre el peligro de que el protagonismo en este proceso de construcción recaiga, cada vez más, en los poderes económicos y políticos.
Esto sería totalmente contrario a la filosofía y a la concepción tecnológica sobre la cual se basa Internet, como lo señala Sally Burch en un artículo sobre el tema . Internet fue concebida como un sistema abierto, donde los lenguajes y protocolos permiten la intercomunicación entre sistemas diversos, universales y de dominio público, lo cual constituye una garantía al libre intercambio de información y es la base para una comunicación democrática de circulación transnacional. Se hace necesaria una intervención militante de los representantes de la sociedad civil para que esta concepción continúe vigente y sin trabas.