Iglesias están desafiadas a cambiar sus mentalidades dice rectora de la UBL

Las iglesias son espacios privilegiados para el cambio social, cultural, de prácticas religiosas y la construcción de relaciones en equidad entre géneros, generaciones, etnias, "y son también desafiadas a cambiar sus mentalidades", dijo la rectora de la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL), de Costa Rica, Violeta Rocha.

Violeta Rocha, rectora de la Universidad Bíblica Latinoamericana.

Rocha sostuvo que las prácticas de fe tienen una dimensión pública que ejercen una función social y están llamadas a asumir responsabilidades éticas y proponer respuestas a grandes problemas de la humanidad, sean de tipo social, político y económico.

La líder ecuménica fue expositora en la Primera Cátedra de Pastoral y Comunicación de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC por sus siglas en inglés)- AL, que se desarrolló en La Paz, Bolivia, ciudad del 18 al 20 de mayo.

"Debemos insistir en el diálogo intra-religioso, pero también en el diálogo inter-religioso", indicó. Afirmó que las religiónes son entendidas como una clave para la definición de la conciencia humana y social. "La religión provee ocasión para reunirse, la práctica de la solidaridad, y sostiene la cohesión social, además de dar cierta solemnidad al orden social, y como afirman algunos sociólogos, provee de bases para llamar al control social", dijo.

Podemos entender la función de la religión como una experiencia que confiere identidad o "sentido de pertenencia" a los individuos o grupos, indicó. "En medio de sociedades donde se promueve y se vive la exclusión como el pan cotidiano, este "sentido de pertenencia" provee sentimientos de "inclusión", aseguró.

Rocha señaló por otro lado que la relación entre religión y violencia ha sido objeto de un interés creciente en las últimas décadas, cuando la religión ha emergido como una especie de "fuerza oscura" en los asuntos humanos.

Precisó que el poder institucional religioso ha sido también dominante, produciendo nuevas formas de violencia, o el mal uso del conocimiento religioso, manipulación o desinformación, y el uso de la experiencia religiosa para ejercer el poder.
Tras indicar que existe consenso en que el mundo vive una cultura de la violencia, dijo que pensar en una cultura de la convivencia, es considerar otra posibilidad del acto comunicacional, que redescubra otras potencialidades de expresión, con otros comportamientos, "más humanizadores, que tomen en cuenta la urgencia de recuperar la belleza de la vida, su sacralidad, su profunda expresión simbólica".

Desde la comunicación verbal y escrita, opinó, estamos desafiados y desafiadas a redescubrir la función de un lenguaje lleno de símbolos e imágenes, que parecen ser un proceso pedagógico para un grupo de mujeres y hombres en un contexto específico, en una cultura específica, donde hay crisis que son exacerbadas por relaciones de poder asimétricas, donde la violencia refuerza la injusticia y la desigualdad".

En esta lucha de poderes, la esperanza utópica se proyecta como posibilidad de cambio de relaciones, una crítica de género a la comunicación misma, al texto mismo y sus símbolos, para comprender que la relación dualista, presente en la comunicación y en el libro, responde en parte a la situación política y socio-económica de la opresión, concluyó.

Este articulo viene de ALC:

http://www.alcnoticias.org/articulo.asp?artCode=4489&lanCode=2

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