Disturbios en Orissa
Publicado por la Iglesia en India del Norte
Siete iglesias, católicas, protestantes, pentecostales e independientes, fueron incendiadas en el poblado de Barakhamba en el distrito de Kandhamal, en Orissa central. 23 de diciembre de 2007: organizaciones Hindutva (la ideología supremacista hindú), afiliadas a Adivasi (tribal), organizaron una marcha, reclamando: “Paren a los cristianos; maten a los cristianos”. Un líder cristiano dalit (ex grupo de los “intocables”) testificó: “fuimos a la policía local para informarles de la situación. Nos aseguraron que las cosas estaban bajo control”.
El 24 de diciembre oímos voces de gente de Bajrang Dal, Vishwa Hindu Parishad (VHP), Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS) y Shiv Sena, cantando: 'Hindu, Hindu, Bhai, Bhai'; 'RSS Zindabad'; 'Lakshmanananda Zindabad.' Ellos clausuraron los negocios. Esa noche derribaron árboles y bloquearon los caminos, cortaron la energía eléctrica y los cables telefónicos.
El 25 de diciembre, fuimos a ver nuevamente al inspector jefe de la policía. El mismo día, a las 2:30, alrededor de 200 de nosotros estábamos reunidos en nuestra iglesia para la oración de Navidad, y cerca de las 4:00PM oímos aproximarse una multitud. “La multitud de alrededor de 4000 personas, muchas de ellas portando simbólicos tilaks (marca religiosa en la frente), pertenecientes a varios de los grupos Sangh Parivar (grupos militantes de nacionalistas hindúes) mencionados más arriba, incitaron a la población local a cometer desmanes. De acuerdo a las estimaciones, un 20 por ciento de la multitud comprendía a personas de Barkahamba, 80 por ciento de los alrededores de Baliguda, Raikia, Phulbani, más lejos de Beherampur. "Ellos rompieron la puerta de nuestra iglesia. Nosotros escapamos.
Nos caíamos y seguíamos corriendo.” Mujeres y hombres fueron amenazados e intimidados. Los gritos llenaron el aire. “Los cristianos deben convertirse al hinduismo o morir. Mátenlos. Mátenlos. Mátenlos. Quítenles la Biblia. Destruyan su fe”. Ellos portaban palos, tridentes, espadas. Usaron armas, por primera vez en Orissa. Sobre todo hindúes de la casta de clase media participaron en los saqueos, la destrucción y la quema de propiedades. Bombas caseras iniciaban los incendios. Las roturas fueron sistemáticas. Mujeres y hombres se escondieron por días en los campos, buscando luego refugio en un campo de ayuda en Baliguda, retornando a una Barakhama diezmada recién el 2 de enero. Invadidos de hollín y tristeza, las personas intentaron seguir viviendo entre los restos humeantes.
Una mujer dijo, “todo se quemó y nos quedamos sin nada. Cuán miserables hicieron nuestras vidas. Qué solas estamos y tan lejos de todo”. En una iglesia en Baliguda, los muebles fueron tirados afuera, formando una grotesca escultura. Lo privado, violado en público, hecho espectáculo. Una iglesia católica quemada, justo enfrente de una estación de bomberos que presenciaba la escena pero sin intervenir. Una vaca, tomada de un establo, fue prendida fuego y matada a golpes, identificada como “cristiana”.
Objetivos: los pueblos de Bammunigaon, Bodagan, Daringbari, Goborkutty, Jhinjirguda, Kamapada, Kulpakia, Mandipanka, Nuagaon, Phulbani, Pobingia, Sindrigaon, Ulipadaro. Conventos, presbiterios, hostales, un seminario menor, centros de formación, oficinas de organizaciones, como Visión Mundial. Dos iglesias en Chakapad.
Los servicios religiosos no fueron permitidos en Phulbani. Una multitud Hindutva rodeó la estación de policía en Tikabali, dos jeeps fueron incendiados. Investigadores independientes señalan que la violencia fue planificada, que la policía tenía conocimiento previo acerca de las intenciones de generar disturbios de los grupos Hindutva. El superintendente de la policía y el inspector distrital fueron transferidos, pero no exonerados. Una Comisión Judicial Investigadora (CJI) dirigida por un ex juez fue nombrada por el gobierno de Orissa para investigar los desmanes. Su poder y legitimidad son cuestionados. El gobierno central no inició una averiguación en la Oficina Central de Investigación, siendo que aparentemente toda la administración que fracasó en contener los disturbios y demoraron el envío de fuerzas adecuadas, y cuyos oficiales a nivel distrital pudieron estar envueltos en su ejecución, no puede administrar justicia.
Activistas Hindutva están ejerciendo presión ante la CJI para organizar sus puntos de referencia, estableciendo como antecedente que el inicio de los disturbios tiene su origen en el ataque de cristianos de Bammunigaon a Lakshmanananda Saraswati, un proselitista hindú. Se falsifica el calendario. Las fuentes indican que grupos Hindutva planificaron los ataques del día de Navidad, organizaron el vandalismo de símbolos cristianos e incitaron a los disturbios. Los cristianos en algunas áreas respondieron de manera recíproca a esa violencia, aunque no en igual proporción. La lógica dominante reduce esto al comunalismo de mayoría versus el de minoría. En lugar de focalizar en el ataque a cristianos, su abrumadora sumisión pacífica a la violencia Hindutva, y amplias injusticias y diferencias estructurales en las relaciones de poder entre la mayoría y la minoría, el escrutinio parece enfocarse en la falla de todos los grupos cristianos en someterse, simplemente, a la dominación.
Los disturbios en Kandhamal no eran inesperados. Saraswati ha estado supervisando la hinduización en ese lugar desde 1969. Los Dalits, los cristianos, los musulmanes son atacados a través de boicots sociales y económicos, forzando conversiones al hinduismo y ejerciendo otro tipo de violencia. El decreto de Prevención de la Matanza de Vacas de Orissa, 1960, ataca a los musulmanes; el decreto de Libertad de Religión de Orissa, 1967, ataca a los cristianos. En 1999, el sacerdote católico de Mayurbhanj, Arul Das, fue asesinado, siguiendo luego la destrucción de templos en Kandhamal. En 2004, la Iglesia Católica de Raikia fue objeto de vandalismo y ocho hogares cristianos fueron quemados. En 2005, al convertir a 200 cristianos de Adivasi al hinduismo, Saraswati afirmó, "¿Cómo haremos de India un país completamente hindú? Este es nuestro objetivo y esto es lo que queremos hacer." En 2006, celebrando el centenario del arquitecto RSS Madhav Sadashiv Golwalkar bajo la conducción de Saraswati, se realizaron siete yagnas (sacrificios), culminando en Chakapad, en Kandhamal, con la presencia de 30,000 Adivasis.Entre julio y diciembre de 2007, incursiones de Hindutva en todo Kandhamal incentivaron sentimientos anti-cristianos.
Un rumor entre los líderes Hindutva, "Phulbani-Kandhamal es el área cristiana más importante en Orissa con proliferación de conversiones forzadas.” La población cristiana en el distrito de Kandhamal es de 117.950 personas, mientras que los hindúes llegan a 527.757. Un líder Sangh expresa que “de acuerdo a datos de VHP, hay 927 iglesias en el distrito de Phulbani construidas en tierras tomadas de manera ilegal”. Los líderes de las iglesias dicen que hay 521 templos. El número de cristianos en Orisa es de 897.861 personas, el 2.4 por ciento de la población del estado. Autorizado por la constitución, el Derecho Hindú infla las cifras de conversiones al cristianismo. Esto circula con carácter de represalia también para comunidades progresistas, que ven las conversiones como una contribución a la comunalización de la sociedad, debilitando el estatus mayoritario de los hindúes. Los musulmanes son vistos como “infiltrados” de Bangladesh, robando oportunidades de trabajo, desarticulando la “nación India/Oriya”, tipificando a los Adivasis y Dalits no hinduizados como rebeldes.
La Hindutva legitima la violencia como una responsabilidad patriótica. El Sangh usa el militarismo local (Kandhamal) como aliado a la militarización controlada por el estado (Kashipur, Kalinganagar). La dominación cultural hindú organiza el nacionalismo hindú. Orissa fue fusionada como estado hindú entre 1866 y 1936. La ausencia de reformas estructurales y la afirmación de elites hindúes definieron el gobierno postcolonial. El Sangh ha proliferado en 10.000-14.000 poblados, operando 35-40 de las mayores organizaciones, con una base masiva de unos pocos millones. En el distrito Shiv Sena, en Balasore, una unidad formó el primer “escuadrón suicida”. La coalición nacionalista hindú BJP-BJD concentra poder. La organización hindú Suraksha Samiti auspicia la violencia contra los musulmanes. Consignas repugnantes penetran los barrios, "Mussalman ka ek hi sthan, Pakistan ya kabristan (Para los musulmanes hay un sólo sitio: Pakistán o la tumba).
En Kandhamal, grupos militantes hindúes, los vecinos, la policía, el jefe de ministros, el gobierno central, actúan conmalvada impunidad. Las personas siguen desapareciendo, la muerte es moneda corriente. La policía rechaza a los cristianos, buscando archivar sus informes. El campo de refugiados de Baliguda está en condiciones infrahumanas. A pesar de las continuas tensiones, la presencia policial ha disminuido. No hay actitudes que ayuden a reconstruir la confianza. La ayuda, la compensación, la reparación son inversamente proporcionales a las extensas pérdidas sociales, psicológicas y económicas de las comunidades. Los partidos políticos, enfrascados en la politización de la temática, fracasan en dar respuesta a las necesidades de las personas, tanto en lo inmediato como en el largo plazo.
(Fuente: The Asian Age, 7 de enero de 2008, por Angana Chatterji, profesor asociado de Antropología Social y Cultural en el Instituto Californiano de Estudios Integrales)

