| Acción contra el feminicidio en Guatemala |
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... una entrevista con el Presidente de la WACC, Dennis Smith Por Teresia Mutuku, Responsable de Comunicación y Administradora del sitio la Web de la WACC.
P: ¿Está muy extendido este problema en Guatemala? El problema de la violencia en contra de las mujeres por supuesto existe en todas partes. Pero especialmente en los últimos 10 años, en Guatemala y en México, hemos experimentado un masivo incremento en el asesinato de mujeres por la sola razón de ser mujeres. Y esto dio origen a un nuevo término, el feminicidio, que ha recibido atención internacional. En México, el problema parece relacionado a mujeres que han venido de áreas rurales para trabajar en fábricas exportadoras en la frontera entre México y los Estados Unidos de Norteamérica. P: ¿Por qué fueron elegidas estas mujeres como blanco de un homicidio? No ha habido suficiente investigación acerca del por qué. Y esto demuestra cómo el sistema patriarcal funciona en el sistema judicial, ya que no se ha realizado una investigación sistemática por parte de las autoridades para indagar lo que las mujeres tienen en común y por qué ellas han sido elegidas como blancos específicos para un homicidio. Este problema está muy extendido en varios y diferentes lugares de Guatemala - no sólo entre mujeres que estaban trabajando en fábricas exportadoras, sino entre mujeres en general. 400 a 600 mujeres son asesinadas cada año. Éste es un problema social masivo y todavía ni la oficina del fiscal general, ni la policía estatal, o el sistema judicial, han podido identificar lo que todos estos casos tienen en común. Esto quiere decir que los grupos de mujeres han tenido que asumir la responsabilidad de ser defensoras frente al problema. Por ejemplo, Norma Cruz, una amiga mía, ha establecido a una ONG para ocuparse de este asunto. Ella visita las morgues cada mañana para investigar sobre los cuerpos de las mujeres. Ella se ha convertido en una abogada que investiga esos asesinatos. Ésta es una tarea horripilante que tiene movilizada a las comunidades alrededor de este tema en particular. Otra cosa que estamos viendo es que donde la violencia en contra de las mujeres es considerada normal, se hace muy fácil que las mujeres sean violadas. He viajado muchísimo en mi trabajo dentro de la iglesia y el movimiento ecuménico y nunca he estado en algún lugar donde la violencia en contra de las mujeres no sea un problema. Pero la gravedad de la problemática en Guatemala y el hecho que esto ahora haya llamado la atención internacional, claramente demuestra que donde existe una cultura de impunidad, violencia, lucha civil y un profundo desempleo y pobreza, las mujeres sufren las peores consecuencias. P: ¿Cuál es rol de las iglesias respecto de este asunto? Esto es especialmente importante porque el lenguaje religioso algunas veces se ha usado para justificar la violencia en contra de las mujeres y los niños. Y así para las mujeres, en un contexto religioso, es importante comprender que, como hijas e hijos de Dios, tienen el derecho dado por Dios para ponerse de pie y decir que la violencia en contra de las mujeres es violencia en contra de Dios. Tienen que desafiar a las autoridades dentro de las iglesias, que algunas veces han estado usando su posición para justificar el maltrato de mujeres y niños, aun dentro de las comunidades religiosas. Tenemos que cultivar las alianzas con mujeres y hombres líderes en el sector religioso. La fe religiosa continúa siendo un factor fundamental para promover el cambio social y ético en Latinoamérica. No nos podemos permitir a nosotros mismos el lujo de dejar el discurso religioso y ético en manos de los voceros patriarcales. P: ¿Cuál es el valor de los derechos a la comunicación frente a este tema? Una estrategia tiene que ver con la utilización de nuevas tecnologías, para apelar a las acciones masivas y animar una enorme presencia pública a la vista de los tribunales, para testificar lo que el sistema judicial no está haciendo. A nivel de las bases, necesitamos usar bastante más los medios de comunicación grupales y crear también más espacios de fe donde las personas puedan contar sus historias. Esto es especialmente importante para las mujeres que nunca han tenido un espacio público donde poder contar confidencialmente sus historias; un espacio creado por y para mujeres. Ésta es una herramienta ponderosa. Hay muchas mujeres que le han contado sus historias a otros grupos de mujeres por primera vez en sus vidas. La energía que fluye de este proceso es muy poderosa, aunque muy simple, y de muy baja calidad tecnológica. Se hace usualmente en grupos de de 15 a 20 personas a la vez. Literalmente transforma vidas. P: Los medios de comunicación, ¿prestan atención a este problema en el mundo? Los medios de comunicación, generalmente, no le dan una atención adecuada a los temas relacionados a las mujeres. Eso es lo que nosotros identificamos en el Proyecto de Monitoreo Global de los Medios de Comunicación (GMMP, por sus siglas en inglés). Lo que demostramos en el GMMP respecto de los últimos 15 años, que fue el proyecto de investigación más grande en su género, es que las mujeres tienden a ser invisibilizadas, sacrificadas y objetivadas tanto en los medios de comunicación comerciales, generalmente, y en los medios noticiosos más específicamente. Documentamos estadísticas dónde los medios de comunicación tienden a retratar a las mujeres como víctimas y como objetos. Esto facilita entonces que en una sociedad patriarcal, trate a las mujeres con violencia, porque las mujeres se convierten en objetos. P: ¿Cómo responde la WACC a este problema? La WACC está apoyando a una organización asociada en Guatemala que trabaja con mujeres indígenas y rurales para comenzar a identificar fuentes de violencia dentro de sus vidas. El proyecto crea conciencia diciendo que hay otras opciones aparte de ser víctimas de violencia. Eso, por supuesto, tiene poderosas implicaciones comunicacionales, en la iglesia, en la comunidad y en el país como un todo. Hay necesidad de construir capacidad para las mujeres, para poder influenciar eficazmente en la política pública y acceder a los medios noticiosos. Hay necesidad que las mujeres puedan perfeccionar sus habilidades para transmitir sus historias personales de manera tal que generen presión internacional para la acción. El feminicidio afecta a todas las mujeres – ricas, pobres, clase media, urbanas, rurales, educadas, todas las que no tienen mucha capacitación académica formal – de modo que uno de nuestros compromisos como WACC y uno que reclamamos a nuestros miembros es contar ante todo sus historias y encontrar espacios donde sus historias pueden oírse dentro de su comunidad religiosa, sus barrios o pueblos y también dentro de sus países. Esto quedó absolutamente claro en el Congreso de la WACC, en Ciudad del Cabo, en octubre pasado. -------- La WACC en cooperación con el Día Mundial de Oración por la Mujer (WWDP) y la Iglesia Metodista Unida (UMC) apoyan un proyecto en Guatemala '‘Acciones ante el feminicidio y la impunidad’, una iniciativa del Centro Evangélico de Estudios Pastorales en América Central (CEDEPCA). Este proyecto de tres años está dirigido a aumentar la conciencia pública entre las autoridades y las poblaciones locales para responder al feminicidio y a la impunidad. El proyecto apunta a la reflexión, la información, y a la capacitación para crear y ofrecer espacios para expresar sentimientos, experiencias y actividades relacionadas a la violencia en contra de las mujeres y las jovencitas. Entre las poblaciones locales, el proyecto propone testimoniar públicamente acerca de las luchas de las mujeres en contra de la violencia y sistematizar una lista de demandas y propuestas para la acción a ser presentada ante las autoridades locales.
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