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Informe del proyecto de WACC-Norteamérica sobre monitoreo de la paz, 2008
Resumen ejecutivo a cargo de Birgitta Schroeder
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Teniendo como marco analítico el Periodismo para la Paz, compara la frecuencia en que las noticias se presentan desde un punto de vista de conflicto violento y de guerra, lo que contribuye a una cultura de la violencia con la frecuencia en que las noticias se presentan desde un punto de vista de construcción de una cultura de paz. Al segundo tipo de periodismo se le llama periodismo para la guerra (PG) y la frecuencia de cobertura noticiosa desde un punto de vista de construcción de una cultura para la paz (periodismo para la paz – PP). Los dos enfoques preponderantes de este estudio relacionan la respuesta de la audiencia con contenidos tales como pedir otro tipo de cobertura noticiosa cuando no se contextualiza un conflicto o cuando un artículo no incluye ninguna voz a favor de la paz. Además, los hallazgos de este estudio orientado a la acción buscan abrir oportunidades en diálogo, como el cambio de dirección deseado en la cobertura de las noticias y estrategias para intervención y reforma.
Los medios desempeñan un papel sustancial en la sociedad: una de sus primeras responsabilidades es informar sobre eventos y temas de actualidad en sus comunidades, países y el resto del mundo; asimismo, los medios tienen la tarea de asegurar que tengamos conocimiento adecuado para participar en los procesos políticos democráticos. En particular, en tiempos de conflicto, sea a escala internacional (guerra) o de violencia local, las/los ciudadanos y residentes se apoyan en los medios para poder participar en la transformación y virar del conflicto hacia soluciones pacíficas y la reconciliación. Dicho en breve los medios son participantes, no observadores imparciales, en las situaciones de conflicto.
El periodismo para la paz —del que Johan Galtung es pionero y que posteriormente desarrollaran Jake Lynch y Annabel McGoldrick (2005)— cuestiona el principio periodístico de “información equilibrada” (objetividad) que ve al periodismo como un reflejo imparcial y sin sesgos de la realidad. El periodismo convencional (que escala la guerra y el conflicto) se caracteriza por cuatro elementos clave, a saber: cobertura que destaca la violencia, propicia la propaganda, se enfoca en la elite y enfatiza la victoria y la derrota. Esta forma de periodismo puede, si bien inconcientemente, exacerbar los conflictos mediante las convenciones del periodismo aprendido. Muchos periodistas efectúan una cobertura simplificada de la violencia donde sólo aparecen dos bandos, no obstante ser resultado de diversos factores, entre los que se encuentran influencias organizativas e ideológicas, además de presiones. El periodismo para la paz, en tanto que metodología para la investigación, busca identificar lo que está ausente en lo que manifiestan las partes interesadas, incluyendo el reconocimiento que la violencia nunca es causa plena de sí misma, que siempre son posibles las respuestas no violentas, siempre hay más de dos bandos enfrentados en un conflicto y que cada una de las partes tiene un interés. Como tal, centra su atención en las iniciativas de paz, resoluciones y la reconciliación, además de reconocer e informar sobre las distintas partes interesadas envueltas en los conflictos violentos (de igual forma deja de presentar el conflicto únicamente como una “guerra a muerte” entre dos partes, en cuyo desenlace lo que gana una es lo que pierde la otra). El periodismo para la paz se orienta por la veracidad, la gente y la solución, al mismo tiempo que busca humanizar todas las partes en conflicto e investigar más las narrativas alternas, como las soluciones no violentas y las iniciativas que tienden puentes. Además, el periodismo para la paz proporciona un recuento más holístico de los conflictos, dando a la audiencia una representación más precisa de la complejidad de las problemáticas y de sus impactos. Como Philip Lee escribe: “[El periodismo para la paz] es un esfuerzo por trascender los límites de la prácticas establecidas y abrir discursos mediados por el público hacia un rango más incluyente de gente, ideas y visiones donde haya un espacio para las voces a favor de la paz.”
Bajo la dirección de la Guía de Monitoreo para la Paz las/los voluntarios revisaron 505 artículos aparecidos en la “primera página” de 108 diarios impresos, publicaciones semanales comunitarias, revistas (noticiosas) y versiones aparecidas en internet referentes al 11 de septiembre y el Día Internacional de la Paz, el 22 de septiembre de 2008. La Guía de Monitoreo para la Paz incluye una hoja de codificación y un libro de codificación; se operativizaron diez indicadores de periodismo que escala el conflicto (PG) y diez indicadores de periodismo para la paz (PP), los cuales constituyen el marco analítico para revisar artículos que cubren conflictos violentos. Asimismo, las/los voluntarios proporcionaron las reacciones que les provocó el contenido de las historias que revisaron y las percepciones que tuvieron de ellas. Aun cuando, por diversas razones, los hallazgos de este estudio piloto hay que considerarlos muy preliminares, al mismo tiempo ofrecen una instantánea idiosincrásica de la cobertura noticiosa estadounidense de los conflictos violentos en las notas publicadas en la primera página de medios prestigiados y el impacto que ello produce en el público lector.
Los hallazgos más importantes de este proyecto de monitoreo para la paz, orientado a la acción y con dos enfoques preponderantes, son: - El Día Internacional para la Paz sólo apareció en cuatro de 90 portadas revisadas el 22 de septiembre de 2008.
- Si bien las/los participantes no percibieron que los artículos que cubrían conflictos violentos fueran particularmente militaristas u orientados hacia el PG, tampoco encontraron que dichos artículos fueran particularmente conducentes a la búsqueda colectiva de soluciones pacíficas. Basados en los diez indicadores para el periodismo de guerra y diez indicadores de periodismo para la paz, se creo una escala de PG y PP que iba de 0 a 10. Los promedios de 4.49 para PG y 4.57 para PP sugiere que todavía hay mucho para mejorar cuando se informa sobre conflictos violentos. Asimismo, 70.8% de las/los voluntarios reportó que las historias les ocasionaron un impacto negativo lo mismo que emociones negativas, y señalaron que 43.1% de los artículos que cubrieron conflictos violentos requería una cobertura diferente, más contextualizada e informativa.
- En 251 de 337 artículos que denotan el género de su primera fuente o actor citado o parafraseado en la historia, los/las periodistas usaron principalmente hombres pertenecientes a los sectores político o civil dominantes como primer actor. Este desequilibrio es incluso mayor en artículos que informan sobre conflictos violentos cuando se los compara con artículos de información general: en 76.7% de artículos que cubrieron conflictos violentos la primera fuente que utilizaron las/los periodistas fueron hombres pertenecientes a la elite política.
En pocas palabras, los hallazgos de este estudio respaldan los esfuerzos que realiza el periodismo para la paz. En particular, sugieren que hay que reformar la confianza convencional que descansa en fuentes masculinas pertenecientes a la elite, así como ampliar el contexto en los artículos que abordan conflictos violentos. De la misma forma, en lugar de enfocarse en los aspectos negativos, las/los periodistas deben esforzarse por incluir los esfuerzos de paz y motivar en el público lector su participación en deliberaciones que busquen soluciones, resoluciones y la transformación de los conflictos. Finalmente, es importante cambiar la percepción que tienen los editores en cuanto a que la población estadounidense no está interesada en las noticias internacionales y el perpetuo vacío de noticias en esa área. Para actuar y trabajar en pos de una cultura para la paz en el ámbito local, también tenemos que mantener en mente lo “global”.
Descargue la guía de estudio y análisis de la información:
Monitoreo de la paz, Una Guía de Estudio (sólo en inglés)
Proyecto de monitoreo de la paz y análisis de la información (sólo es inglés)
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